martes, abril 11, 2006

Deja tu marca

Nadie muere en tu lugar
apenas el balbuceo
de una muchacha enferma
alzándose de sus rodillas
hasta el cielo

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La envidia

 Y la envidia se vistió de mujer oscura, se maquillo los parpados, se miro en el espejo, Se ajusto los botones de un traje viejo y raído, ...