lunes, febrero 27, 2006

27/2


Me derrumba el silencio que me habita. Invento pájaros de sal para romperle las alas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me duele.
Me pregunto si puedo librar mi dolor de este estadío de silencio;
no puedo, la imposibilidad suele visitarme siempre en ausencia de tus alas.
Respiro el aire enviciado de ganas de tenerte y absorberte.
Agua, perfectamente liquida, Perfectamente mía en la concavidad del deseo.
Cuando pienso que te tengo, solo veo las sombras del vapor que me abandona.
Estoy condenada a dajerte ir, que triste estoy...
Que salado se vuelve este beso envuelto en lágrimas
que salpica violento mis cavernas y tu ausencia.
Que triste estoy amor, tanto océano para tan poca vida,
hoy el azul dilato mis pupilas y la luz revelo sangre.
Todo este lugar mantiene en cautiverio tu olor perpetuo,
tengo que salir de aquí, ya no queda color, ni contacto, solo
mi cuerpo tendido en la trampa de un equilibrio que mezquina tu presencia.

Isabel Bertossi dijo...

misterios@ usuari@: Me alegra que dejes tus escritos y formas de sentir. Supongo que si mis textos en algo te inspiran, es porque te emocionan. Entonces significa que este blog cumple algún sentido, por más que muchas veces me haya parecido inútil tener un blog que sólo hable de poesía o mejor dicho que intente hacer poesía.

De tu texto lo que más me gusto es el final: “solo
mi cuerpo tendido en la trampa de un equilibrio que mezquina tu presencia”. Está bueno de verdad.

Te invito a que sigas, si es que te nace, dejando tus anónimos escritos.

Un abrazo no tan anónimo mi misterioso.

Isabel Bertossi dijo...

Clara, linda, gracias.
Un abrazo grande.

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