viernes, febrero 24, 2006

24/2

Y vos me hablas de minutos agonizantes, de presencias que no fueron. Cuando el recuerdo más absoluto de tus silencios tiene tu cara, tus manos, tu pelo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ups.

Isabel Bertossi dijo...

:) ;)

Anónimo dijo...

Amor. Enfermedad incurable. Reencuentro con la inocencia original. Víspera y encuentro. Debilidad de las almas fuertes. Ética pura. Posibilidad creadora. Gozo y dolor: hasta el hueso, ambos. Con eternidad por sustento y poesía, por deber. Es la gran utopía. Pero hay que ser capaces de soportar su “peso de alas leves” . Y nos hace seres-humanos. O no.

Isabel Bertossi dijo...

Gracias, usuario anónimo, por tu misterioso paso. :)

Un gusto encontrar las reflexiones de otros que surjan o se relacionen con mis reflexiones. Abrazo.

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