sábado, noviembre 12, 2005

Esperanza

Escucha, pájaro,
no soples muy fuerte
sobre nosotros.

No tenemos luz,
perdimos el corazón
en algún juego
y no recordamos
su nombre.

Sólo su historia
clavada en alfileres
a veces nos devuelve
a la vida.

1 comentario:

Isabel Bertossi dijo...

Totalmente de acuerdo. Abrazo.

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