sábado, agosto 23, 2014

Perderse

Camino por una ciudad marchita,
el calor gimotea
por las extremidades de los transeúntes,
me detengo en la vidriera de un negocio,
me hablan los zapatos pasados de moda,
de golpe me entretengo
en diálogos que nunca imagine,
me siento pequeñita,
me pierdo en la inmensidad de la calle,
me entretengo en el poco movimiento
que aletea a la siesta,
sobre mi cabeza penden los árboles,
y me entristezco hasta volverme una sombra.

Una maceta descolorida me amenaza desde un balcón:
conoce mis secretos más oscuros,
pero por el momento estoy a salvo.

Pienso que el amor tiene forma de lágrima,
y salgo corriendo hacia ninguna parte. 

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