lunes, enero 20, 2020

Obesidad


I
A contrasol, una herida se ensancha hasta acabar ocupando toda la página en blanco. Son mis letras, lágrimas que esperan la redención del ocaso.

II
Una niña cubre todos los espacios.
El norte de mi vida se va en un pequeño barco.
En esta fiesta de jíbaros, nadie tenía manos.

III
Su cuerpo tan grande como el mío se rinde ante el fracaso.

IV
Y papadas y colgajos se balancean junto a los confetis.
Y puedo soñar de nuevo que soy la mitad de antaño.

V
El humor de saberse enorme hace de mi un tajo.
Y entiendo que el desborde me devora
como un pedazo de carne.

VI
Pido aplausos. Empiezo de nuevo a escribir mi historia.
Espero que esta vez escondamos a la gorda en el armario.

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