Se han escondido todos debajo de la cama. Sólo queda la página en blanco.
Weque
Relatos, poemas, palabras.
domingo, marzo 18, 2012
La despechada de los espejos
Me subes y me bajas a lo más negro del silencio.
En un instante, caigo,
soy piedra
resbalando en el tajo de una garganta.
Un muro detiene las lágrimas que nunca conocerás.
He visto suspirar diminutos ángeles en mis pupilas.
Hoy entiendo la necesidad de marcharme más allá de los juguetes.
(-Mi límite es un castillo musical en donde pintamos nuestras iniciales).
“Un enamorado en la sombra me espera”,
pero es el peligroso eco de mi imaginación,
el que se atreve a dictarme estas incoherencias.
Abren una ventana por donde lanzó este poema,
que tiene tu nombre tatuado desde el principio hasta el final,
y caigo nuevamente
en las ausencias de la noche.
En un instante, caigo,
soy piedra
resbalando en el tajo de una garganta.
Un muro detiene las lágrimas que nunca conocerás.
He visto suspirar diminutos ángeles en mis pupilas.
Hoy entiendo la necesidad de marcharme más allá de los juguetes.
(-Mi límite es un castillo musical en donde pintamos nuestras iniciales).
“Un enamorado en la sombra me espera”,
pero es el peligroso eco de mi imaginación,
el que se atreve a dictarme estas incoherencias.
Abren una ventana por donde lanzó este poema,
que tiene tu nombre tatuado desde el principio hasta el final,
y caigo nuevamente
en las ausencias de la noche.
lunes, marzo 12, 2012
12/3/2012
Eternas cuestiones pendientes que resolver. El desafío de romperse más allá de los espejos.
La conversión de los espejos
"más allá de cualquier zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia"
Alejandra Pizarnik
canta la viajera del tiempo,
y su voz es el pálido eco de la que no fue,
de la que no estaba
¿acaso seguir cantando?
¿acaso mirarse desde arriba del espejo,
desde el quiebre inmoral de los sentidos?
existe una dicotomía de perderse
más allá de las palabras,
canta para seguir marcando
la ausencia inverosímil del poema,
la creencia de ausentarse
¿por qué en tus ojos / los míos
adoraban el extraño rito de amarrase?
si te vas, te vas siempre,
para volver como jirones
cantando
hay un espejo para nuestra triste transparencia"
Alejandra Pizarnik
canta la viajera del tiempo,
y su voz es el pálido eco de la que no fue,
de la que no estaba
¿acaso seguir cantando?
¿acaso mirarse desde arriba del espejo,
desde el quiebre inmoral de los sentidos?
existe una dicotomía de perderse
más allá de las palabras,
canta para seguir marcando
la ausencia inverosímil del poema,
la creencia de ausentarse
¿por qué en tus ojos / los míos
adoraban el extraño rito de amarrase?
si te vas, te vas siempre,
para volver como jirones
cantando
Homenaje a “ella” como parte omnipresente y tierna del poema
ella se desnuda
mata al dragón de colores
ella conoce de barcos y de ausencias
de palabras muertas golpeando en la ventana
ella sabe correr tras las piedras
y de besar al silencio en sus manos
ella tiene tu nombre
tatuado en la frente
un pequeño globo
volando
ella inventa las notas musicales
y juega a las escondidas
ella te habla de peces que no fueron
al mismo tiempo dolor y llanto
ella sabe de auroras infinitas
y que la luna lagrimea despacio
mata al dragón de colores
ella conoce de barcos y de ausencias
de palabras muertas golpeando en la ventana
ella sabe correr tras las piedras
y de besar al silencio en sus manos
ella tiene tu nombre
tatuado en la frente
un pequeño globo
volando
ella inventa las notas musicales
y juega a las escondidas
ella te habla de peces que no fueron
al mismo tiempo dolor y llanto
ella sabe de auroras infinitas
y que la luna lagrimea despacio
domingo, marzo 11, 2012
Otra vez (o el título que más les guste)
De a pie, inventamos: otra vez la monotonía de saberse lágrimas en los espejos.
Otra vez la misma pelea de siempre. Otra vez el salir huyendo hacia ninguna parte.
Otra vez, el cansancio de batallarse hasta los confines del alma, hasta los infinitos silencios.
Quiero plantar jazmines en todos los rincones, pero la loca-que-habita-en-mí se desangra, con amapolas en los recuerdos.
“Ella” ya estuvo aquí, y toda la tristeza del mundo la acompañaba. No hay más que decir. Ha vuelto Alejandra, un sinfín de nudos la perpetúan.
Y tú, amado, te preguntas: -¿Qué se yo de tener alas amarradas al cuerpo?
Otra vez la misma pelea de siempre. Otra vez el salir huyendo hacia ninguna parte.
Otra vez, el cansancio de batallarse hasta los confines del alma, hasta los infinitos silencios.
Quiero plantar jazmines en todos los rincones, pero la loca-que-habita-en-mí se desangra, con amapolas en los recuerdos.
“Ella” ya estuvo aquí, y toda la tristeza del mundo la acompañaba. No hay más que decir. Ha vuelto Alejandra, un sinfín de nudos la perpetúan.
Y tú, amado, te preguntas: -¿Qué se yo de tener alas amarradas al cuerpo?
Las señoritas compuestas
Hemos perdido la inocencia en un bosque musical
Una mujer que es anciana
se anuncia desde lo más triste del alma
y una pequeña canción empieza a sonarme en los huesos
He vuelto, toda mancillada, a caer desde los labios
-¿Cómo me paro? ¿Cómo me siento?- gritan dentro de mí
Afuera una voz que me recuerda al himno de los muertos,
se apodera del instante y puedo tocar de nuevo la pesadez de
volverme mendrugos entre los escombros de mi existencia
Afuera se callaron para siempre las señoritas compuestas…
martes, enero 24, 2012
24 de enero de 2012
Un mismo poema se escribe toda la vida. Cambia en algunos matices, pero lo esencial siempre perdura.
Le edad de los juguetes
Volvamos a bailar los mismos compases,
el mismo baile negro que
aprendimos a danzar frente al espejo
Volvamos al recuerdo de la infancia
que inmortalizó mamá,
mientras nos rasgaba las uñas
Volvamos a pegar
los pedacitos que supimos
esconder bajo la alfombra
Volvamos a sentirnos de dos años,
volvamos a tapizarnos las heridas,
a ser los pobres niños de la lluvia
Hoy tu corazón es un demonio que lastimosamente
me recuerda a la cara de mamá y toda su furia
Volvamos a correr, ya tengo alas,
para dejar atrás tanta tristeza
Un arlequín se rompe y se resbala,
te han dañado tanto, hermano mío,
que hoy vuelves a la edad de los juguetes,
y me arrastras al fondo de tu abismo…
el mismo baile negro que
aprendimos a danzar frente al espejo
Volvamos al recuerdo de la infancia
que inmortalizó mamá,
mientras nos rasgaba las uñas
Volvamos a pegar
los pedacitos que supimos
esconder bajo la alfombra
Volvamos a sentirnos de dos años,
volvamos a tapizarnos las heridas,
a ser los pobres niños de la lluvia
Hoy tu corazón es un demonio que lastimosamente
me recuerda a la cara de mamá y toda su furia
Volvamos a correr, ya tengo alas,
para dejar atrás tanta tristeza
Un arlequín se rompe y se resbala,
te han dañado tanto, hermano mío,
que hoy vuelves a la edad de los juguetes,
y me arrastras al fondo de tu abismo…
lunes, enero 02, 2012
2/1/2012
No hay más silencios rasgando las paredes / solo aquí, yo, en este momento deliciosamente interminable
viernes, noviembre 25, 2011
Sin título
Volviendo al blog, les dejo este poema, sin título, escrito recién:
Han vuelto a sonar los violines / negros mágicos amarillos
No se necesitan palabras para seguir escondiendo
Una luz que no se parece a ninguna me vigila desde la soledad
Y este canto que no cesa, perfuma mis entrañas,
Han matado al dragón, al triste dragón de los espejos
Una canción para no olvidarte, amor,
Una canción para seguirte siempre
Un pequeño decorado que suena
como un do menor en las paredes
y un silencio que penetra como si fueran las últimas noches
de una lengua muerta
Han matado al dragón, y no te diste cuenta…
Han vuelto a sonar los violines / negros mágicos amarillos
No se necesitan palabras para seguir escondiendo
Una luz que no se parece a ninguna me vigila desde la soledad
Y este canto que no cesa, perfuma mis entrañas,
Han matado al dragón, al triste dragón de los espejos
Una canción para no olvidarte, amor,
Una canción para seguirte siempre
Un pequeño decorado que suena
como un do menor en las paredes
y un silencio que penetra como si fueran las últimas noches
de una lengua muerta
Han matado al dragón, y no te diste cuenta…
sábado, noviembre 07, 2009
Revolución interior
A puertas cerradas, es mi revolución interior
mi revolución empieza con ángeles,
con arcadas de colores,
con sueños que se volaron de la esquina del espejo
y transforma la palabra,
mi palabra,
tu palabra
en versos que no se escriben con las puntas de los dedos,
en versos que yo pregono
desde mi absoluta inconsciencia,
porque aprendí que el secreto
es mirarse muy adentro
y volverse carne,
y volverse cielo,
y huir gritando
hacia la cima
de las cosas
para nacer de nuevo
mi revolución empieza con ángeles,
con arcadas de colores,
con sueños que se volaron de la esquina del espejo
y transforma la palabra,
mi palabra,
tu palabra
en versos que no se escriben con las puntas de los dedos,
en versos que yo pregono
desde mi absoluta inconsciencia,
porque aprendí que el secreto
es mirarse muy adentro
y volverse carne,
y volverse cielo,
y huir gritando
hacia la cima
de las cosas
para nacer de nuevo
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